Espacio dedicado a dar a conocer mis trabajos y reflexiones sobre la relación entre psicoterapia y carácter.
domingo, 15 de julio de 2012
REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO DE ERNESTO LOPEZ Y MIGUEL COSTA: MANUAL DE CONSEJO PSICOLÓGICO. UNA VISION DESPATOLOGIZADA DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA. EDITORIAL SINTESIS. 2012
Recientemente Ernesto López y Miguel Costa han publicado un extenso y práctico manual de consejo psicológico (Ernesto López y Miguel Costa: Manual de consejo psicológico. Editorial Síntesis, Madrid, 2012) que presenta una forma alternativa de abordar los problemas psicológicos desde una perspectiva opuesta a la psicopatológica y la concepción de los trastornos mentales. En concreto su perspectiva hunde sus raíces y fundamentos en el conductismo radical skinneriano y postskinneriano (en la línea de las terapias de tercera generación).
La línea del manual se basa en (1) despatologizar la vida y sus problemas( los problemas de la vida no son enfermedades mentales; (2) empoderar para resolver los problemas de la vida (compartir poder y control con los consultantes del psicólogo/a para resolver sus problemas en la línea de sus valores y metas vitales; (3) Usar el análisis funcional de la conducta para comprender la función de los problemas del consultante y orientar sus soluciones; (4) La presentación de las técnicas psicológicas a usar en la resolución de esos problemas; y la (5) presentación de las fases en las que suele transcurrir el consejo psicológico (para distinguirlo de la "terapia que trata trastornos mentales").
Aquí nos interesa mucho su concepción del consultante, de la persona que solicita ayuda psicológica, de su "carácter" o personalidad. Ellos entienden que el consultante es una persona que tiene dos características interrelacionadas entre si:
(1) Los problemas del consultante, su conducta, es producto de su biografía entera, de su historia personal completa como flujo de experiencias continuas encadenadas unas con otras; del fluir de su vida. Es decir a la consulta acude una persona completa con una historia de experiencias personales.
(2) Las personas son seres ecológicos con raíces profundas en el mundo. La persona completa biográfica está interactuando con el contexto del mundo (y sus eventos y situaciones concretas) y con las consecuencias de esas interacciones.
Ambos aspectos se presentan en el conocido modelo skinneriano A-B-C (Antecedentes-Conducta (Behavior en inglés)-Consecuencias; pero en una visión mas amplia donde B (behavior) es entendida como Biografía que engloba al organismo humano y sus conductas globales: percepciones, acciones, pensamientos y sentimientos) en relación con sus antecedentes (históricos y contextuales actuales; el A; del A-B-C) y sus consecuencias. El concepto de "transacción" que usan se refiere a la interacción de la persona con su entorno contextual (antecedentes y consecuencias) a trabes de su conducta.
Podríamos entender con las premisas previas que la persona es un ser en transacción continua e ininterrumpida, donde se configura su persona o carácter en el intercambio de acciones con su entorno. La persona es en suma, desde esta perspectiva, su biografía histórica, abierta al fluir de los acontecimientos y las consecuencias de sus conductas. En cierto modo, usando la filosofía orteguiana de un modo libre (que es del gusto de los conductistas españoles) podríamos decir que "yo soy yo (con mi historia personal) y mis circunstancias (antecedes y consecuentes).
Lo que quizás se hecha en falta en este texto es un desarrollo de una propuesta estilística, caracterial, si se quiere, de como se configura cada sujeto en cuestión; pues aunque se hace referencia a la historia personal y su contexto, en el desarrollo de la obra en cuestión (de mucha utilidad para el psicólogo consejero y el clínico) su ámbito de aplicación gira sobretodo en torno a la resolución de problemas de los consultantes centrados en las transacciones concretas que presentan (lo que es sin duda su gran virtud práctica) más que en extenderse en una concepción desarrollada del sujeto; donde se ven grandes atisbos, pero sin extender sus potenciales implicaciones. Una de esas implicaciones, que también se echan en falta en otros textos conductistas de tercera generación es el desarrollo de una concepción mas global y unitaria del sujeto enfocado hacia sus principales fines vitales valorados, como se presenta en otras concepciones de la psicología de raigambre aristotélica, como la tomista o la adleriana; con honrosas excepciones, como la de Marino Pérez, que llega a afirmar desde una óptica radicalmente conductista: "La invocación de la causa final en el análisis de la conducta no hace sino naturalizar la interacción organismo ambiente" (pag.36); precisamente desde una óptica aristotélica-skinneriana (Marino Pérez: Contingencia y drama. Editorial Minerva, 2004). El mismo Marino ya en una obra anterior (Marino Pérez: Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Editorial Universitas, 2003) también había criticado la ausencia de una concepción de persona dentro de la modificación de conducta, donde siempre se habla de sujeto y de conductas como diferenciados, pero donde no hay un concepto de persona, una noción de una persona completa interactuando con su entorno social y cultural.
Lo novedoso de la obra de Ernesto Lopez y Miguel Costa, dentro del contexto cognitivo-conductual, es su planteamiento de que el psicólogo/a, no "trata" trastornos mentales, ni siquiera trastornos de la personalidad o el carácter, ni trastornos de conducta, del pensamiento o emocionales; sino a personas concretas con una historia personal y unos contextos donde sus problemas cumplen unas funciones; y donde el consultor tiene que negociar compartidamente con el consultante que cambios quiere hacer en su vida y como hacerlos, dando poder y responsabilidad a los consultantes y que para ellos tenga sentido.
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